AL HORARIO DE TU FALDA.

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Te muestras con cierta prudencia  

cruzando las piernas y miradas. 

Sientes el aletear de sombras

que dejan tristes las ventanas.

Hay ese volar de las tardes

dónde un aroma de ti embriaga. 

arcanos de la misma tarde

junto a una rosa desmayada. 

Ya laten los relojes rotos

en la esfera del pobre Kronos 

listo al horario de tu falda.   

Porque tú, simple e inocente,

como los panes y las Fuentes 

de hambre y de sed quitas las ganas. 

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